¿se ha sentido miserable alguna vez en la vida? - 28 noviembre 2021

 Predicación por Alejandra Araya.

28 de noviembre 2021





Hay momentos en la vida en los que ya no sabemos a quién acudir. Hemos intentado muchas cosas, hemos buscado soluciones y aun así el problema sigue delante de nosotros. Es precisamente en esos momentos cuando necesitamos recordar dónde está nuestra esperanza.

Marcos 5:21-24 nos presenta a Jairo, un hombre importante que, al ver que su hija estaba gravemente enferma, dejó de lado su posición y fue directamente a buscar a Jesús. No se quedó esperando, no permitió que el orgullo le impidiera pedir ayuda. Se acercó a Jesús porque entendió que necesitaba de Él.

Quizás tú también estás enfrentando una situación que parece demasiado grande para ti. Tal vez llevas tiempo esperando una respuesta y no sabes qué hacer. La historia de Jairo nos recuerda que podemos acercarnos a Jesús aun cuando nuestras fuerzas se están acabando.

Jairo tenía una necesidad urgente, pero decidió confiar en Jesús. Esa misma confianza necesitamos nosotros: buscar al Señor, humillarnos delante de Él y creer que su presencia puede cambiar completamente una situación.

No esperes tener todo resuelto para acercarte a Dios. Ve a Él precisamente porque necesitas su ayuda. Cuando ya no sabes qué hacer, todavía puedes hacer algo: buscar a Jesús y poner tu situación en sus manos.


¿Alguna vez te has sentido miserable? Hay momentos en la vida en los que uno puede sentirse sin valor, derrotado, solo o pensar que ya no hay mucho que hacer con lo que está viviendo.

Quizás has cometido errores, has tomado malas decisiones o simplemente estás pasando por una etapa que te ha hecho sentir que tu vida no tiene sentido. Y cuando uno está así, es fácil comenzar a mirarse solamente desde lo malo que ha ocurrido.

Pero ¿sabías que Dios puede mirar tu vida de una manera completamente diferente? Lo que tú ves como un fracaso, Dios puede transformarlo en una oportunidad para acercarte a Él. Tu pasado no tiene por qué determinar quién eres ni cómo será tu futuro.

A veces necesitamos reconocer nuestra condición, pero eso no significa quedarnos atrapados en ella. Dios puede levantar a una persona que se siente miserable, darle esperanza y mostrarle que todavía hay un propósito.

Quizás esta pregunta es más profunda de lo que parece: ¿cómo te estás viendo a ti mismo y cómo te está viendo Dios?

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