Tizones rescatados del Fuego: Zacarias capítulo 3

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Tizones rescatados del Fuego: Zacarias capítulo 3
Fecha: 17 de julio del 2022




¿Alguna vez has sentido que estabas demasiado lejos de Dios, que tus errores eran demasiado grandes o que ya no había mucho que pudiera hacer contigo? La historia de Zacarías capítulo 3 nos muestra algo muy hermoso: Dios puede rescatar a alguien que parece estar perdido.

Josué, el sumo sacerdote, aparece delante de Dios con vestiduras sucias, mientras Satanás está allí para acusarlo. Es una imagen muy fuerte de lo que muchas veces vivimos nosotros: sabemos nuestros errores, cargamos con nuestra culpa y sentimos que no somos dignos de acercarnos a Dios.

Pero Dios no responde como quizás esperaríamos. En lugar de dejarlo en su condición, manda quitar sus vestiduras sucias y le da nuevas vestiduras.

Qué tremendo es entender que Dios no solamente ve lo que hemos sido, también puede transformar lo que somos. “¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?” (Zacarías 3:2).

Quizás tú también te has sentido como un tizón que apenas logró salir del fuego. Tal vez vienes de situaciones difíciles, has cometido errores o llevas cosas que todavía te hacen sentir culpable. Pero esta historia nos recuerda que la acusación no tiene la última palabra. Dios puede limpiar, restaurar y volver a levantar.

La pregunta es: ¿vas a seguir viviendo definido por tus errores, o vas a permitir que Dios te restaure?


Zacarías 3

Visión del sumo sacerdote Josué

3 Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. 2 Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio? 3 Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. 4 Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. 5 Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

6 Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: 7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar. 8 Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo. 9 Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. 10 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera.

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