Tus palabras pueden cambiar la historia


Debemos cuidar que escuchamos y que palabras salen de nuestra boca, porque pequeñas palabras pueden cambiar el rumbo de la historia

Lucas 23:34
34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen...



A veces pensamos que las palabras son solamente palabras, que lo que decimos no tiene tanta importancia y que una frase dicha en un momento determinado puede olvidarse rápidamente. Sin embargo, la Biblia nos enseña que nuestras palabras tienen poder y pueden influir profundamente en nuestra vida y en la vida de quienes nos rodean.

Debemos aprender a cuidar lo que escuchamos y, especialmente, qué palabras salen de nuestra boca. Una palabra puede levantar a una persona que está caída, traer esperanza a alguien que está pasando por un momento difícil, pero también puede herir, desanimar y cambiar el rumbo de una relación o incluso de una historia.

En ocasiones, una sola frase puede marcar para siempre la vida de una persona. Por eso, como cristianos, necesitamos aprender a pensar antes de hablar y preguntarnos si aquello que estamos diciendo realmente edifica, anima y refleja el carácter de Cristo.

Uno de los ejemplos más impresionantes lo encontramos en Jesucristo. Mientras estaba siendo crucificado, en medio del dolor, la injusticia y el sufrimiento, Jesús pronunció unas palabras que muestran la profundidad de su amor y misericordia:

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Las palabras de Jesús nos muestran que incluso en el momento más doloroso podía responder con perdón y misericordia. En lugar de devolver el mal recibido, Jesús intercedió por quienes estaban participando en su crucifixión.

Esto nos lleva a pensar seriamente en nuestra propia manera de hablar. ¿Qué sale de nuestra boca cuando estamos enojados? ¿Qué decimos cuando alguien nos hace daño? ¿Cómo hablamos de otras personas cuando no están presentes? ¿Qué palabras utilizamos con nuestra familia, nuestros hijos, nuestros hermanos en la fe y las personas que nos rodean?

También debemos cuidar aquello que permitimos entrar en nuestro corazón. Lo que escuchamos constantemente puede influir en nuestra manera de pensar, de reaccionar y finalmente de hablar. Por eso, cuidar nuestras palabras también implica aprender a cuidar nuestro corazón y aquello que alimenta nuestra mente.

No podemos controlar todas las palabras que otras personas pronuncian, pero sí podemos decidir qué hacemos con aquello que escuchamos y qué palabras vamos a permitir que salgan de nosotros.

Como seguidores de Cristo, estamos llamados a utilizar nuestras palabras para edificar, enseñar, consolar, corregir con amor, animar y transmitir esperanza. No se trata simplemente de hablar mucho o de decir cosas bonitas, sino de aprender a hablar de una manera que honre a Dios.

Quizás nunca imaginamos que una pequeña palabra pudiera cambiar el rumbo de una historia, pero muchas veces así sucede. Una palabra puede iniciar un conflicto o detenerlo. Puede destruir una relación o comenzar a restaurarla. Puede hacer que alguien pierda la esperanza o darle fuerzas para continuar.

Por eso debemos preguntarnos qué estamos sembrando con nuestras palabras.

Tal vez hoy necesitamos pedirle a Dios que nos ayude a tener dominio propio para hablar, sabiduría para saber cuándo guardar silencio y amor para saber qué decir cuando alguien necesita escuchar una palabra de esperanza.

Y si hemos utilizado nuestras palabras para herir, destruir o desanimar, también podemos reconocer nuestro error delante de Dios y aprender a hablar de una manera diferente.

Este mensaje nos invita a reflexionar profundamente sobre el poder de las palabras y la importancia de cuidar lo que escuchamos y lo que decimos. A través del ejemplo de Jesús en Lucas 23:34, podemos aprender que aun en medio del dolor es posible responder de una manera diferente cuando nuestro corazón está siendo guiado por Dios.

🙏 Que nuestras palabras no sean motivo de destrucción, sino instrumentos de amor, perdón, esperanza y edificación. Que cuando hablemos, podamos reflejar a Cristo y recordar que quizás una palabra que para nosotros parece pequeña puede tener un impacto mucho mayor del que imaginamos.

Te invitamos a escuchar este mensaje y descubrir cómo Dios puede transformar nuestra manera de hablar, enseñándonos a cuidar nuestras palabras, nuestro corazón y la influencia que tenemos sobre quienes nos rodean.


Este articulo es de exclusiva responsabilidad de su autor: Alejandra Araya P. lee mas sobre este Autor

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